viernes, 16 de mayo de 2008

La vecina de abajo



Tengo una vecina que me tiene frita. Está loca.
Anoche se puso a gritar a las diez de la noche y no paró hasta las once y media. Todavía tengo el nombre de su hijo resonando en la cabeza. Y el de su marido también, el pobre.
Tiene un ritual muy raro. Todas las noches a eso de las ocho u ocho y media llega en coche y llama a su marido a voces. Es como un conjuro. A la tercera vez que grita su nombre la puerta del garaje se abre y empieza el siguiente ritual. Gritar en el patio a su hijo por cualquier cosa que haga (vive en el bajo con un patio grande y yo en el primero justo encima de sus gritos) o a su marido si es el caso. El niño no es ningún santo, pero no creo que un psicólogo infantil aprobara sus métodos pedagógicos. En mi opinión el pobre niño es carne de cañón. Le está creando el perfil típico de asesino en serie de las pelis yanquis.
Si, ya sé que cada uno tiene sus historias y que a saber por que grita la “pobre” mujer. Pero no. Que va. Yo también pensé eso al principio de vivir aquí. Y doy gracias por estar en régimen de alquiler. Si el piso fuera en propiedad ya lo habría vendido y me hubiera ido a vivir a una casa perdida en Guía o Agaete. Lo más lejos posible de esta descerebrada. Se que puede parecer duro. Pero es que ha llegado a un nivel en que es inaguantable.
Tanto es así que he pasado a la ofensiva pasiva.
Escribí una especie de sainete. Lo imprimí y lo colgué en el tablón que la comunidad tiene en la entrada del edificio. Evidentemente no ha durado más de una noche. El tablón en cuestión esta justo al lado de su puerta. Pero no importa. Ya hemos pensado una forma de contraatacar. Digo hemos porque mi socio, como lo llamaré a partir de ahora, y yo tenemos planeado una estrategia de “acoso y derribo”. Mas bien la idea es suya. Cuando se trata de maquinar, aunque es muy bueno y una gran persona, es el mejor. Hemos hecho copias del sainete y lo vamos a pegar por toda la parte baja del edificio. Incluido el garaje. “¿No quieres sopa?, pues toma tres tazas”. La vamos a volver más loca aun.
La única pega que le vemos es que en vez de dejar de joder la marrana, se ponga a gritar más fuerte o a poner más música chunda chunda. Pero por probar que no quede. Y si los quita otra vez… pues a hacer buzoneo, ¡que no decaiga el ánimo!

Ahora estoy en Alcalá, pero mi socio se encargará de ello. Espero que no le pillen y que la petarda de abajo no le de mucha guerra. Que pena no poder verle la cara cuando lea el panfleto por todas partes. Aunque con la cara de cenutria que tiene me da que no lo va a entender.
Para quien le interese dejo a continuación el escrito “anónimo”. A mi me parece gracioso, aunque no es mas que una paranoia de medianoche.
En fin. Me despido ya. Ahí lo llevais.










NO ES NORMAL



No es normal que en medio de la noche se ponga a gritar.
Señora, no es normal.

No es normal que todo el mundo sepa de su vida marital.
Señora, no es normal.

No es normal que un despertador suene y que nadie vaya a apagar.
Señora, no es normal.

No es normal que se den portazos sin ninguna necesidad.
Señora, no es normal.

No es normal que nadie se atreva a protestar.
Señora, no es normal.

No es normal que en una comunidad haya tan poca conciencia y paz.
Señora, no es normal

No es normal que uno se plantee este escrito neutral.
Señora, no es normal.

Piense señora, piense. Que le puedo asegurar que esto, no es normal.





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